Escritos: Team Perseus – Riddle from Venus (Capítulo 4)

Capítulo 4

Año 3999. Planeta Tierra: Sede de la NCP. El Estadio

Todavía quedaban varias horas para que comenzase la ceremonia de presentación del Proyecto Nebula, pero el Estadio hervía de actividad. La gala se iba a retransmitir por la UniRed a todos los planetas de la NCP, por lo que había mucho que preparar. Docenas de personas estaban instalando todo el equipo necesario para hacer de aquel evento el más importante del siglo: cámaras, focos, altavoces… Y un montón de cosas más que Cameron jamás había visto.

El principal canal de la UniRed en la Tierra era la WCT, que producía más del 90% de los reality shows que existían en el Universo. Con casi 200 canales por toda la NCP, era capaz de ofrecer de todo y para toda clase de públicos. Cameron conocía alguno de ellos, a pesar de que en Mehra la señal había que piratearla: WCT, WCT2, WCT3, WCT Wild, WCT Kids, WCT Sport, WCT +18… Todo lo que ocurriese en el Universo era candidato a ser grabado y convertido en reality show.

Como nunca había visto algo así de cerca, no pudo evitar explorar el lugar observando cómo montaban todo. Lo que más le gustaba era que todos los detalles estuviesen calculados al milímetro, dejando poco al azar. Y el catering. Desde que había llegado al Estadio, se había desviado más de una ocasión para llenarse la boca de aquellos diminutos canapés que explotaban en una orgía de sabor dentro de su boca. Tras varios ataques a las bandejas, tuvo que salir del lugar avergonzado por la reprimenda de uno de los trabajadores.

Pero el Estadio tenía muchos sitios para visitar, pues era el edificio de espectáculos más grande de la NCP. Construido al lado de la sede de la NCP, se había pensado como lugar para celebrar reuniones masivas con otros representantes planetarios. Esa función no había cuajado demasiado y el edificio acabó ofreciéndose a la WCT para que celebrase las galas de sus programas más exitosos.

Cameron subió a una de las gradas con su último alijo de canapés para observar cómo decoraban el escenario. No había sido el único curioso del Proyecto Nebula en visitar el lugar, por lo que no perdía ojo a los escudos expuestos en sus chaquetas con objetivo de reconocer el del Team Perseus. No hubo suerte. Viendo que el trabajo en el escenario era más lento de lo esperado, el Sargento Combs decidió volver al edificio norte del complejo, donde se le había asignado un pequeño cuarto para prepararse.

Allí sacó su diario recién comprado y escribió la primera entrada. Tan enfrascado estaba en su redacción que, cuando sonó la alarma de su reloj, dio un bote en la silla del susto que se llevó. Los nervios volvieron a surgir en el estómago, pero sabía que estaba exagerando. Poco era lo que tenía que hacer. Una voz le anunciaría como líder del Team Perseus, saldría al escenario, se colocaría detrás del atril y presentaría al resto de los miembros. No tenía que decir ningún discurso ni nada adornado.

Se aseó y se aseguró que el uniforme oficial luciese correctamente. Una vez conforme, salió del edificio y fue caminando hasta la entrada del Estadio que le habían asignado. No paraba de llegar gente por todas las direcciones e inmensas naves de transporte público aterrizaban cada minuto para dejar a seguidores de la WCT provenientes de todo el Universo (y que habían pagado entrada). El lleno absoluto estaba confirmado.

A Cameron le iba a tocar ver la ceremonia de pie desde un rincón cubierto y con una de las mejores vistas del escenario, pues se encontraba al lado del mismo. Allí podía acomodarse contra una columna para ver la gala y el ambiente del Estadio. Como punto extra, tenía aquellos deliciosos canapés al alcance de la mano. También podía ver las primeras filas de asientos colocadas en el suelo del lugar y reservadas para los peces gordos invitados y los otros miembros del Proyecto Nebula. Éstos últimos ya estaban todos colocados, pero había tantos y estaban tan lejos que era imposible distinguir sus escudos. Todas las demás plazas estaban ocupadas por fans del reality The Academy y por espectadores casuales que no querían perderse el espectáculo.

Justo a la hora en la que se había anunciado el comienzo, las luces del escenario se encendieron y una mujer elegantemente vestida apareció por la izquierda. Cameron supo quién era de inmediato. La presentadora estrella de la WCT: Daryn Ford. El público rompió a aplaudir con su llegada y el Sargento se unió a ellos. Detrás suyo podía escuchar cómo el resto de los líderes también aplaudían. La presentadora parecía una princesa de cuento con aquel elaborado vestido azul cielo que recordaba a épocas pasadas.

– ¡¡Bienvenidos!!

En ese momento un montón de pantallas gigantes se encendieron por todo el Estadio para mostrar un primer plano del rosto sonriente de Daryn. La presentadora hizo una reverencia ante la ovación, agradeciendo a todos su presencia en una noche tan especial.

– Supongo que todos estaréis ya deseando saber qué es ese misterioso Proyecto Nebula del que hemos escuchado tanto esta última semana -paseaba tranquilamente por todo el escenario, sin quitarse la sonrisa de la boca- Pero antes hay otro asunto preparado.

Varias exclamaciones de decepción se oyeron por las gradas. Incluso algunas personas gritaban que dejase paso al Director Dolan, el cual se había anunciado que iba a ser el portavoz del programa. Daryn no parpadeó y su sonrisa se hizo aún más grande. Su próximo comentario lo dirigió hacia una de las zonas donde se pedía la presencia del Director.

– Sí, el Teniente Coronel Dolan va a hacer su presentación como estaba programada. Pero antes de eso me ha concedido el honor de hacerle una extensa entrevista en directo.

El griterío de las gradas aumentó una decena de decibelios ante la sorpresa y las ganas de ver a su ídolo más de los cinco minutos prometidos. La sonrisa de Daryn era cada vez más extensa.

– Supongo que ahora podría torturaros y alargar este momento un poco más, pero es Noche Vieja y tenemos que terminar antes de que llegue el Año Nuevo -Daryn se giró hacia la izquierda- Sin más preámbulos… ¡¡El Director Kyros Dolan!!

Apareció por el mismo lugar que la presentadora, elegantemente vestido con un traje negro con corbata y camisa a juego con el vestido de la presentadora. A Cameron le sorprendió que no fuese con el uniforme oficial del Team Scorpius, pero igual querían reservar su participación en el mismo para más adelante. En cuanto salió al escenario y las cámaras enfocaron su famosa sonrisa, el público enloqueció. Las personas que estaban sentadas enfrente del escenario se pusieron de pie para aplaudir con entusiasmo.

Se notaba que Kyros había estado otras veces encima de un escenario durante las galas de The Academy, pues sabía moverse por él como pez en el agua a la vez que agradecía los aplausos y lanzaba besos a un sobreexcitado público. Tras un par de minutos de puro caos en el Estadio, Daryn señaló las dos butacas que habían colocado y ambos tomaron asiento.

– Es siempre agradable sentir el calor del público, ¿verdad?
– No hay nada mejor, Daryn -giró la cabeza para dedicar una gran sonrisa a los presentes. El zoom de las cámaras la convirtieron en la única imagen durante varios segundos.
– Va a ser una noche de muchas revelaciones y de cambios. ¿Qué crees que va a opinar la gente?
– Espero que los reciban con los brazos abiertos.
– La semana pasada cerramos una exitosa trigésimo cuarta temporada de The Academy. Durante estos meses hemos visto al Director reír, llorar, enfardarse, pilotar un viejo bombardero, fracturarse el menisco… ¿Algo especial que quieras destacar?
– Lo del bombardero fue divertido -dijo riéndose tímidamente.

Una ola de carcajadas recorrió todo el lugar. Cameron no había visto ni un sólo capítulo, así que no entendía a qué se debían aquellas risas. Kyros recuperó la compostura y se puso serio.

– Pero a pesar de todos los momentos excitantes que me haya proporcionado este puesto, lo que más puedo destacar de todos los años es siempre la ceremonia de graduación. Es una mezcla de alegría y tristeza -Kyros suspiró- Pasas años guiándoles en su desarrollo como soldados y ese día te sientes orgulloso de sus logros y a la vez apenado porque vas a decir adiós a un amigo.

Algunas personas del público gritaron mensajes para demostrar su empatía con esas declaraciones, pero quedaron ahogados por el estruendoso aplauso que se generó en el lugar. Cameron no había asistido jamás a un espectáculo semejante.

– Eso ha sido muy bonito -dijo Daryn.
– Gracias. Es lo que siento de verdad.
– Pero verás… Yo esperaba algo diferente -la presentadora sonrió de manera pícara- En esta temporada han surgido fuertes rumores de que el Director Dolan ha encontrado el amor.

La sonrisa de Kyros le cubrió toda la cara, a la vez que cierta rojez vergonzosa teñía sus mejillas. Se rasco la prácticamente invisible barba en gesto nervioso. El público había comenzado a patear contra el suelo a la espera de la respuesta.

– Ya sabes cómo son los rumores en este mundo, Daryn. Rara vez son verdad.
– ¿Y en este caso? -Kyros se hizo el loco- ¿Qué respuesta recibiría si hiciese la misma pregunta a la Cadete Fairburn?
– ¡¡Buena suerte intentado poner delante de una cámara a Lilian!! ¡¡La Cadete Fairburn!! -se corrigió de inmediato.

Si el público seguía gritando de esa manera, al día siguiente iban a estar todos afónicos. A Cameron le parecía un poco agresivo que le hiciesen preguntas personales, pero Kyros no se mostraba en absoluto enfadado. Sabía jugar de tal manera que era capaz de saciar al público sin revelar nada. Aunque el Sargento tuvo que fruncir el ceño al oír el nombre de su piloto en el Team Perseus. Algunas cosas empezaban a cuadrar y no le gustaban demasiado.

– Dejaremos ese tema aparcado por el momento -dijo Daryn- Ahora tenemos una mala noticia que dar.
– Me temo que es cierto.
– Adelante. Somos todos oídos.
– Bueno, aaaahm… -Kyros comenzó a frotarse los muslos nerviosamente. A Cameron le resultó el gesto un poco fingido, pero tampoco podía asegurarlo- Hoy es mi último día como Director de la Academia.

El bullicio que caracterizaba al público se silenció repentinamente. Durante varios segundos no se oyó ni una mosca, hasta que varias voces se alzaron para exclamar su protesta y tristeza. Las cámaras comenzaron a enfocar aleatoriamente a algunos de los presentes. Cameron se sorprendió al ver que algunas personas tenían lágrimas cayéndoles por las mejillas. Casi no podía concebir que Kyros levantase tantísima devoción. ¿Sería él capaz de lidiar con ese tipo de situaciones en el futuro?

– Acabas de hundir al público, Kyros -dijo Daryn en tono neutro.
– Ha sido una decisión difícil. Pero soy joven y competente. Creo que mis habilidades se pueden aprovechar mejor en otros asuntos.
– Los espectadores están preocupados de que no te volvamos a ver por la UniRed.
– No se van a librar de mí tan fácilmente -sonrió- Para eso está el Proyecto Nebula.
– Otra vez ese nombre… ¿Nos vas a explicar de qué trata y tu papel en el mismo?

Kyros puso una mueca muy fingida de incomodidad, a la vez que se tiraba del nudo de la corbata.

– ¿Hace mucho calor hoy aquí o qué? ¡¡Los focos me están matando!! -puso cara de chico bueno a la presentadora- ¿Te importa si me pongo un poco más cómodo antes?
– Por mí no te cortes.

El entrevistado se puso de pie y, con ademanes exagerados, se deshizo de la corbata y se desabrochó un par de botones de la camisa. Si hacía un par de minutos el público parecía que no se iba a recuperar de lo anunciado, los ánimos volvieron a caldearse. Cuando Kyros se quitó la chaqueta, la histeria parecía haber llegado a su punto álgido. Pero ese barullo empalideció ante la marabunta de gritos en cuanto comenzó a desabrocharse el resto de botones de la camisa y se quedó con una camiseta gris ajustada. Cameron reconoció aquella prenda de ropa enseguida, pues él llevaba una igual.

Tan salvaje era el ruido que se había formado en el Estadio que Cameron no era capaz ni de escucharse los pensamientos. El jaleo se calmó un poco cuando Kyros se acercó a la mesa del escenario y sacó una chaqueta de un compartimento que estaba camuflado. El Teniente Coronel se la colocó con gran teatralidad y, tras abrocharse la cremallera, señaló el escudo de su hombro a una cámara para que lo enfocase bien. El logo del Team Scorpius ocupó todas las pantallas. Kyros se apartó de la cámara para que dejase de enfocar sólo ese punto y agitando los brazos pidió al público una ovación.

Una vez más, los espectadores se entregaron en cuerpo y alma. La gente que estaba sentada delante del escenario se levantó y comenzó a aplaudir de manera solemne. Algunos miembros del equipo técnico de la WCT estaban comentando entre bambalinas que los índices de audiencia se estaban disparando. Y eso que todavía el tema principal de la gala no se había tocado…

– Estamos todos expectantes, Kyros -dijo Daryn cuando el público comenzó a calmarse.
– El Proyecto Nebula es una idea de la Tierra para agilizar las actuaciones de la NCP. Serán 88 equipos de cuatro o cinco personas que realizarán todo tipo de misiones: explorarán planetas, realizarán tareas humanitarias y de salvamento, mediarán en conflictos… De todo. Estarán constantemente viajando de un lugar a otro, lo que garantizará que haya un equipo cerca cuando un planeta lo necesite.
– Suena interesante. ¿He de entender que Team Scorpius es uno de esos equipos?
– En efecto. Soy el líder del mismo.

En aquella ocasión, Cameron no se esperaba que el público estallara en vítores, por lo que dio un bote cuando empezaron.

– Y la WCT tiene todos los derechos de emisión -sentenció la presentadora.
– Así es -Cameron carraspeó- Obviamente algunas de nuestras misiones estarán clasificadas y la presencia de cámaras estará prohibida, pero hemos llegado a un acuerdo con la cadena que creemos va a satisfacer a los espectadores. Personalmente, como líder del Team Scorpius, estaré encantado de recibir a Daryn a bordo de mi nave una vez que hayamos terminado las primeras misiones.
– Háblanos un poco de la nave.
– La Scylla… Ese es el nombre de mi nave, chicos -dijo eso último girándose al público para dirigirse directamente a ellos, lo que provocó un gran revuelo- Es una maravilla -miró de nuevo a Daryn- Su porcentaje de automatización es el más elevado del mercado gracias a la nueva IA desarrollada para el Proyecto Nebula. Tiene habitaciones amplias, comedor, zona de descanso, zona multimedia, gimnasio, piscina… -guiñó un ojo a la cámara- Me muerto de ganas de que la veáis. El resto de naves del programa es exactamente igual.
– Para los interesados -empezó a decir Daryn- el próximo sábado vamos a emitir un primer programa especial de nuestro nuevo reality show titulado Nebula. El Teniente Coronel Dolan nos hará un tour por Scylla y nos contará más cosas sobre el proyecto. Aquí os mostramos un avance.

Las luces del Estadio se atenuaron casi por completo para dar lugar a la emisión de un vídeo de casi dos minutos. El público aplaudió y rió en varias ocasiones, por lo que la audiencia parecía estar asegurada para el nuevo programa. Tras el tráiler, la entrevista siguió casi una hora más en la que la presentadora y Kyros hicieron casi de todo: recitar poseía, bailar, cantar, tocar instrumentos, intercambiarse regalos… Pero finalmente llegó la hora de presentar al resto del Team Scorpius.

– Voy a estar acompañado en mis aventuras por tres encantadores científicos -dijo Kyros acercándose al atril y encendiendo su ordenador- Para empezar tengo el honor de contar entre mis compañeros al ingeniero jefe del Proyecto Nebula: Xhalen-Dros Duval. De su cabeza han salido algunas de las modificaciones más punteras de las que disponen nuestras naves.

Kyros desconocía la raza a la que pertenecía el tipo que apareció en el escenario, pero era totalmente calvo, huesudo y completamente gris salvo alguna que otra mancha de color púrpura.

– La genetista y encantadora persona: Contessa Du Sabha.

Esta vez al escenario subió una señora humana de pelo encanecido que superaba con creces el medio siglo de vida. Aún así, parecía estar llena de vida con el radiante vestido rojo con el que se presentó.

– Y por último, pero no menos importante, una persona que en realidad no necesita presentación. El historiador y aventurero aficionado, Kakmalem Melamkak.

Cameron dejó de apoyarse en la columna al oír ese nombre. Conocía perfectamente quién era, aunque se imaginaba que ya estaría muerto. Sabía que su raza podía vivir miles de años, pero ya parecía viejo cuando pisó la Tierra por primera vez. Kakmalem era el tipo con aspecto de murciélago y acento de Texas que supuso el primer contacto de humanos con alienígenas.

– ¡¡Team Scorpius!! -exclamó Kyros uniéndose a sus compañeros.

Tras una larga ronda de aplausos (Cameron empezaba a notar molestias en un brazo), Daryn volvió a aparecer en el escenario. Se había cambiado de traje, dejando de lado la princesa recatada por uno de color blanco que resaltaba su figura. El escote era bastante generoso y, cada vez que andaba, se podía ver prácticamente toda su pierna. El Sargento Combs sintió un ataque repentino de vergüenza y desvió la mirada al suelo. Nunca jamás había visto a una mujer así vestida y no parecía apropiado quedarse mirando. Aunque al ver que a nadie más parecía incomodarle, intento disimular e hizo el esfuerzo de fijar la mirada de nuevo en el escenario.

– Tantas sorpresas y emociones -dijo Daryn- que casi no nos hemos dado cuenta de la hora que es.

Detrás de ella se proyectó en números gigantes la hora: 11:58. Sólo dos minutos para que empezase oficialmente el Año Nuevo. Uno de los camareros del catering se acercó a Cameron y le ofreció una copa con un líquido dorado con burbujas. Si no le fallaba su memoria, era una bebida que se denominaba champán o cava… nunca conseguía diferenciar una de la otra. En Mehra no había nada parecido y jamás la había probado. Olfateó disimuladamente el contenido y no pareció disgustarle.

– 5… 4… 3… -la presentadora y el Team Scorpius al completo hacían la cuenta atrás- 2… 1… ¡¡Feliz Año Nuevo!!

Confeti, serpentinas, fuegos artificiales… Esa era la típica noche en la que no importaba la calidad, sólo la cantidad. Cameron se unió a la felicitación y dio un trago a su copa. Las burbujas no fueron por donde esperaba y acabó tosiendo con lágrimas en los ojos ante la sensación. Algunos de los otros líderes que estaban cerca se rieron, pero decidió ignorarles.

– Hasta aquí ha llegado lo bueno -dijo Daryn- El resto de la ceremonia es privada. Ha sido un placer teneros a todos aquí. No os olvidéis de sintonizar la WCT el próximo jueves a las 9 de la noche para conocer al nuevo Director de la Academia Militar y para ver un reportaje homenaje con imágenes inéditas que relata el paso de Kyros por ese puesto.

Los focos del escenario se apagaron y se encendieron los de las gradas para que los asistentes pudiesen encontrar la salida sin problemas. Durante el tiempo de desalojo, los camareros pasaron por las personas que tenían que quedarse ofreciendo comida y bebida. Se le hizo eterno hasta que un megáfono anunció que la ceremonia de presentación se iba a reanudar. Team Andromeda fue el primero en salir al escenario, pues iban por orden alfabético. Le gustaba lo que estaba viendo. La mayoría parecían grupos disciplinados. Cuando la lista llegó al Team Pegasus, el corazón de Cameron empezó a latir con fuerza. Esperaba no tropezarse en el escenario cuando le nombrasen.

– Sargento Cameron Combs -anunció el megáfono- Team Perseus.

Dándose ánimos a sí mismo, salió al escenario y se dirigió al atril. Intentó mirar al frente, pero los focos le deslumbraban.

– ¡Buenas noches! -intentó sonar solemne, pero la voz le temblaba un poco- Piloto de la nave: Cadete Liliana Fairburn.

Alguien se levantó de los asientos donde se sentaban los miembros de los equipos y subió al escenario. Lo primero que pudo comprobar de aquella mujer era su altura, prácticamente igual a la de Cameron. Lo segundo fue que iba vestida de militar, pero sin el uniforme oficial del Team Perseus como estaba acordado. No sólo eso, si no que llevaba una gorra de camuflaje tan calada en la cabeza que le tapaba media cara, la camiseta verde de tirantes estaba bastante desgastada y unas cadenas totalmente fuera del reglamento colgaban en sus pantalones. Para colmo, estaba mascando chicle y eligió ese momento para hacer un pompa que explotó con gran estruendo debido a la acústica del lugar.

– Ey, jefe -dijo Lilian a modo de saludo.

Cameron suspiró y decidió pasar al siguiente nombre de la lista.

– Para desempeñar las labores de lingüista, el Team Perseus cuenta con la arqueóloga Hazari Ikin-Hull.

Más aplausos que anunciaban la presencia en el escenario de la recién llegada. Cameron no veía nada por el rabillo del ojo, así que se giró lo más disimuladamente posible. Si Lilian era alta, Hazari era todo lo contrario. La pequeña mujer sobrepasaba a duras penas los 1’60 metros, algo que quedaba muy por debajo de la media en las mujeres humanas de esa época (1’80). Además, todo en ella chillaba a frágil: su cara de niña, su cuerpo tirando a rechoncho, su postura tímida… Pero lo que más desquiciaba a Cameron del conjunto era el llamativo rosa con el que se había teñido el pelo. No era serio para una operación militar… Al menos llevaba el uniforme oficial. Fijo que se lo habían tenido que hacer a medida…

– En el departamento médico contaremos con la presencia de la bióloga Karlee Ramsey.

Esperaba volver a ver movimiento en la zona de los miembros, pero esta vez la persona se levantó en la parte reservada a los invitados, donde se sentaban los jefazos del Ejército y adinerados de la Tierra en general. Cuando llegó al escenario, se oyó el característico sonido de unos tacones y el ruido de las ruedas de una maleta. Iba completamente vestida de civil. Cameron volvió a suspirar.

– Y para la próxima vez es Doctora Ramsey, cielo -dijo Karlee colocándose al lado de Hazari.

Si Cameron estuviese apretando con más fuerza el atril, acabaría llevándose un pedazo a casa. ¡¡Insubordinación!! ¡¡Delante de toda esa gente!! ¿Cuándo había sacado la pajita más corta? Él al menos no lo recordaba…

– Para terminar, la técnico de la nave será la ingeniera Paige Tinkerson -nadie se movió- Paige Tinkerson -repitió sin éxito- Genial… -dijo lo suficientemente bajo como para que no lo captase el micrófono- ¡¡Paige Tinkerson!! -dijo con mas fuerza y autoridad.

En algún punto de las filas de asiento se oyó una maldición y alguien comenzó a correr camino al escenario. Mientras se colocaba en la fila, se estaba quitando unos auriculares del oído y peleaba con su ordenador para bajar el volumen del videojuego que le había distraído. Cameron se quedó mirando a la recién llegada con severidad. Llevaba el uniforme oficial, pero el aspecto que tenía pondría a prueba la programación del mejor droide planchador.

– Team Perseus -anunció uniéndose a ellas para la foto oficial.

Tras medio minuto de posado, el equipo bajó del escenario y el Team Phoenix fue anunciado. Cameron se quedó mirando a las cuatro integrantes de su grupo con el ceño fruncido. Un pitido en su ordenador le informó de que su cuenta estaba activada. Había llegado el momento de leer con detenimiento los perfiles de aquellas mujeres.

– ¿Eres tú nuestro líder, entonces? -preguntó Hazari.

Cameron bufó por la nariz. ¿Es que no había estado atenta hacía un minuto?

Pelo rosa… ¡¡Rosa!! -pensó.

– Así es. Sargento Cameron Combs -dijo seriamente dirigiendo la mirada a cada una de ellas.
– Oki, Cam -intervino Karlee.
– Para vosotras soy el Sargento Combs -sonaba un poco vengativo- O mejor aún… Señor.

Las miradas que recibió como respuesta no anunciaban nada bueno. Cameron estaba totalmente sorprendido por lo fácilmente que eran capaces de ignorar que el Team Leader era una figura de autoridad en ese grupo. ¿No le habían dicho que estaban perfectamente cualificadas para funcionar en el Team Perseus? Mucho temía que antes de que terminase el día tendría que dejar las cosas claras.

– Dentro de una hora quiero que os presentéis en la sala de reuniones 12 del edificio norte -Cameron tomó aire- ¿Entendido? -sólo dos de ellas asintieron- ¿Lo habéis entendido o no? -insistió alzando la voz y adoptando el tono que habían usado sus instructores durante su entrenamiento.
– ¡¡Sí, sí!! -respondió Lilian hastiada.
– Bien -fulminó a su piloto y a Karlee con la mirada- Y os quiero a todas con el uniforme.

Sin esperar contestación alguna, salió del Estadio para ponerse de inmediato al día con la información que le acababan de mandar.

– Alguien se ha dejado el grifo de la testosterona abierto -dijo Lilian, provocando risas entre sus nuevas compañeras.

Se presentaron entre ellas para romper el hielo y luego se mezclaron con el resto de equipos para hacer un poco de vida social antes de embarcar en la nave. La Cadete Fairburn se escabulló con Kyros, mientras que Karlee fue en busca de su antigua profesora.

– ¡Este vestido es divino! -dijo la bióloga al encontrar a la Contessa Du Sabha.
– ¡¡Karlee!! -exclamó ésta entusiasmada.

Ambas mujeres se dieron un par de besos en las mejillas (de esos en los que se hace ruido, pero no hay verdadero contacto) y se alabaron mutuamente los complementos y el peinado.

– ¿Qué te ha parecido tu líder?
– Esperaba alguien más simpático -respondió Karlee- Cuando me recomendaste para este equipo pensaba que serías miembro -puso un puchero fingido.
– ¿Dos biólogas en una misma nave? Eso no puedo terminar bien, querida -se rieron- Ha sido un placer volver a verte. Ahora me tengo que preparar. Team Scorpius abandona la Tierra esta misma noche.

Se dieron un abrazo y se prometieron mantenerse en contacto. Karlee consultó la hora y vio que todavía tenía 40 minutos antes de tener que ir a la reunión.

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Cameron se había leído unas cinco veces todos los perfiles. Su cabreo había aumentado tras cada lectura y, en ese momento, echaba chispas. ¿Le habían visto cara de tonto? ¿Cómo pretendían que dirigiese a un grupo así en algunas de las misiones que tenían planificadas? El General Yale se la había jugado, pero ya no merecía la pena echarse atrás. Iba a poner los puntos sobre las íes y hacer del Team Perseus uno de los más disciplinados aunque se dejase la vida en ello. No se había pasado 32 años de su vida esperando una oportunidad así como para dejarla escapar.

Miró la hora en su ordenador. No era ninguna sorpresa que llegasen tarde, pero eso no le ayudó en absoluto a relajarse. La primera en llegar fue Hazari, cuyo estridente pelo rosa consiguió enervar aún más a Cameron. Nada decía el reglamento militar en contra de tintarse el pelo, pero ¿por qué había tenido que elegir ese color de entre todos los del arco iris? Reconocía que en ese tema era un poco arcaico, pero no lo podía evitar.

– Hola -dijo Hazari tímidamente.

El Sargento Combs devolvió el saludo con un gesto de la cabeza sin dejar de caminar de un lado hacia otro en la pequeña sala de reuniones. Las otras tres mujeres llegaron un par de minutos más tarde. Lilian había ignorado su orden de ponerse el uniforme oficial, lo que le hizo apretar aún más la mandíbula.

– Estoy muy decepcionado con vosotras -espetó amargamente. Tal vez demasiado- Me habían asegurado que iba a tener buenas profesionales en mi equipo.
– Si no nos has dejado… -empezó a decir Paige.
– No os he dado permiso para hablar -dijo cortando a la ingeniera- Como iba diciendo, no habéis estado a la altura del evento.

Cameron se llevó las manos a la espalda, adoptando una postura autoritaria. Seguía andando delante de ellas sin pararse.

– No sólo os habéis presentado con aspecto descuidado, -miró a Lilian- demostrado escaso respeto a la cadena de mando -miró a Karlee- o estabais totalmente en la inopia -esta vez era el turno de Paige- O… -se paró delante de Hazari- contigo no sé ni por dónde empezar.
– ¡¡EY!! -exclamó ofendida.
– Ahora que me he leído los informes que me han pasado sobre vosotras, hubiese pagado para que lo que ha ocurrido en el escenario fuese la peor sorpresa.

Cameron reanudó sus paseos. El rapapolvo no le estaba relajando en absoluto, más bien todo lo contrario. Pero… ¿con quién estaba realmente enfadado?

– Pero no… Tengo en mi grupo a una Cadete irrespetuosa que lleva 15 años viviendo una simulación, una bióloga que no deja de ser una niña rica que jamás se ha visto en un aprieto y que tiene un regimiento de esclavos para atender sus necesidades, una ingeniera que resulta ser una delincuente y que está en el Proyecto Nebula como forma de reducir condena y… -miró a Hazari- Una vez más no sé ni por dónde empezar contigo. No sólo tu informe consta de únicamente línea y media escrita por el Profesor Kakmalem, sino que también viene con una extensa lista de exenciones de las que tienes que disfrutar.
– ¡¡EY!! -repitió de nuevo Hazari sin saber qué más decir.
– Pero no os preocupéis -continuó Cameron- La culpa es mía por pensar que este trabajo iba a ser fácil. Un engranaje bien engrasado… Ya he abierto los ojos. Si pensáis que Team Perseus van a ser unas vacaciones pagadas por la NCP y la WCT, os recomiendo que mañana no aparezcáis por el hangar. Si hay algo de seriedad dentro de esas cabecitas vuestras, mañana os quiero dentro de la nave a las ocho en punto. Eso es todo.

Cameron se hizo hueco entre ellas y salió de la sala de reuniones sin más preámbulos. Cuando abandonó el lugar, a sus espaldas oyó varios comentarios que contenían sobre todo las palabras capullo e imbécil. No era en absoluto la manera en la que se había imaginado el primer encuentro con ellas…

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