Escritos: Team Perseus – Riddle from Venus (Capítulo 11)

Capítulo 11

Año 4000. Planeta Asweon.

La nave contrabandista no les dio más problemas. Cameron se imaginaba que se habían retirado a algún planeta de la FCG para lamerse las heridas. Ellos también habían vuelto a la Valkyrie, pero seguían orbitando alrededor del planeta hasta decidir cuál iba a ser su siguiente parada. Tenían al breahnian maniatado en un cuarto diseñado para interrogatorios. Era al más puro estilo del siglo XXI, con una ventana que sólo dejaba ver en un sentido.

El contrabandista parecía estar muy seguro de sí mismo de que no iba a decir ni una palabra ni delatar a sus compañeros, a pesar de que le habían abandonado. Cameron llevaba un paquete enrollado bajo el brazo cuando entró en el cuarto donde estaba Aeron. Lilian estaba en la sala médica sin apartarse del cadáver de Kyros, pero sabía que las otras tres le estaban mirando desde la ventana de la sala de interrogatorios.

Cameron llevaba puesto su cara de pocos amigos (algo que había practicado mucho últimamente), pero al contrabandista no se le quitaba la sonrisita chulesca. No iba a tardar mucho en borrarla de su rostro, aunque al todavía líder del Team Perseus no le gustaba nada tener que ponerse brusco con alguien tan joven. Sin apartar la mirada del breahnian, Cameron desenrolló el paquete encima de la mesa. Atados cuidadosamente, había cuchillos y dagas de diferentes tamaños.

Lo que no se esperaba el Sargento era la reacción de Aeron. No sólo no se le quitó la sonrisa de la cara, sino que se puso a reír a carcajada limpia.

– ¿Qué es tan divertido? -preguntó mosqueado al ver que no le había intimidado.

– ¡Oh, tío…! -se le caían las lágrimas de la risa- Mucho músculo y poco cerebro, ¿eh?

Cameron se irguió ofendido, aunque no sabía muy bien cómo responder a aquella provocación. Tampoco fue testigo de la conversación que estaba teniendo lugar al otro lado de la ventana.

– ¿Qué está haciendo? -preguntó Hazari sorprendida.

– Tortura… -bufó Paige- No se podía esperar menos de un mehrano.

– ¿Hacemos algo?

– ¿Quieres entrar ahí con Cameron y todos esos cuchillos? -la arqueóloga empalideció y negó con la cabeza.

– ¡¡Tortura a un breahnian!! -dijo Karlee- Cuando piensas que no se puede ser más tonto… ¡¡Ahora vuelvo!!

Antes de que sus compañeras pudiesen decir nada, la bióloga salió corriendo dejándolas con las preguntas en la punta de la lengua. Se giraron de nuevo hacia la ventana cuando las carcajadas comenzaron.

– Soy breahninan, Sir Hunky -se acomodó en la silla- Corta todo lo que quieras, hombretón -simuló un gruñido placentero.

Cameron se maldijo en voz baja por haber sido tan torpe. Se le había olvidado la capacidad regenerativa de esa especie, por lo que no tendría mucho miedo a un poco de tortura. Igual la perspectiva de dolor…

– Pero todavía podéis sentir dolor -Cameron pasó las manos por sus cuchillos y sacó uno de filo serrado- Mucho dolor sí uno es hábil.

– ¿A quién intentas engañar? ¡¡La NCP abolió la tortura!!

– Asweon no pertenece a la NCP…

Por primera vez, Aeron no parecía tan confiado de sí mismo. Cierto era que el planeta no pertenecía a la NCP, pero en ese momento se encontraban en la Valkyrie. Según el Tratado de Senith del siglo XXXVI, toda nave de la NCP era territorio del grupo en sí misma. Cameron esperaba que el breahnian ignorase ese detalle.

– Empieza a hablar y guardaré mis juguetes. ¿Quién eres? ¿Para quién trabajas? ¿Qué hacíais en Asweon? Lo típico… -dijo mientras cambiaba de una mano a otra el cuchillo.

– ¡Es un farol!

Cameron ensombreció su rostro, cogiendo firmemente el cuchillo y posando la punta justo debajo de la barbilla de Aeron. Éste cerró los ojos, echando hacia atrás la cabeza y tragando saliva.

– Voy a contar hasta tres -comenzó a mover el cuchillo por la mejilla- Si no empiezas a hablar -posó la punta metálica sobre el ojo izquierdo- lo primero en caer será tu delicado ojo. Tengo entendido que duele una barbaridad. 1… 2…

Los labios de Aeron comenzaron a temblar presagiando alguna palabra inminente, pero justo en ese momento apareció Karlee y rompió la magia del hechizo de Cameron. El Sargento se dio rápidamente la vuelta con cara de pocos amigos y fulminó a la bióloga con la mirada. Su respuesta fue simplemente adoptar una postura más altiva. Estaba siendo realmente inoportuna.

– ¡¡Ahora no!! -dijo Cameron señalando la puerta para que se marchase.

– No voy a permitir que le hagas daño.

– Karlee… No entiendes lo que está pasando aquí. ¡¡Fuera!!

Viendo que la bióloga no se movía del sitio, Cameron tomó la decisión de expulsarla a la fuerza y ya lidiaría con las consecuencias de esa acción más adelante. Pero antes de que pudiese hacer nada, Paige y Hazari aparecieron en escena flanqueando a Karlee. No tenía tiempo de estar peleando con ellas y menos delante del prisionero.

– ¡¡Estoy perdiendo la paciencia!! -no daba crédito a lo que estaba viendo.

– No vamos a dejar que te acerques al demonio -aseguró Paige.

– ¡¡Ey!! -se quejó Aeron- Eso es un término despectivo.

– ¡¡Cállate!! -gritaron todos a la vez.

– Y yo que pensaba que ya éramos todos amiguitos… -murmuró el breahnian.

– Necesitamos información -dijo Cameron intentado mantenerse tranquilo- Yo puedo conseguir información -se señaló a sí mismo para enfatizar sus palabras.

– ¿Por qué? -dijo Karlee- ¿Porque eres un hombre y nosotras no? ¿Porque crees que somos demasiado inútiles como para hacer nada? ¿Que sólo servimos para limpiar y cocinar?

– ¡¡No he dicho nada de eso!!

– Nacido y criado en Mehra -añadió Pagie- ¿Has oído alguna vez hablar de la manzana que no cae lejos del árbol?

Cameron cerró los ojos y se los frotó vigorosamente. ¿Cómo se había desviado la conversación a ese punto? ¿No se daban cuenta de que estaban en el mismo bando? ¿Por qué se negaban a entender que él había sido entrenado para situaciones así?

– ¡Uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuh! ¡¡Al gallito de la nave se le ha amotinado el gallinero!! -dijo Aeron imitando a una gallina.

– ¿Quieres hacer el favor de callarte? -dijo Hazari, interviniendo por primera vez- ¿Cómo sabes lo que es una gallina? -sólo ella era capaz de preocuparse por algo así en ese momento.

– He visto todas las temporadas de Coop Nation en WCT Wild. Siempre cancelan los mejores programas…

– ¡¡Hazari!! -le amonestó Karlee- Estamos intentado resolver algo importante.

Al menos por una vez Cameron opinaba igual que la bióloga. Y él que pensaba que en la superficie del planeta habían limado asperezas…

– Por más que intento comprenderlo, no sé por qué me has ayudado antes en Asweon -dijo Cameron dirigiéndose a la bióloga- ¿Por qué no te has desecho de mí tal y como quieres?

– Porque a diferencia de Mehra, en el resto del Universo conocemos algo que se llama ética y educación y honor y un montón de cosas más que tu cerebro mehrano no es capaz de procesar.

– Karlee, no me conoces en absoluto.

– ¡¡Ni falta que hace!! Se ve perfectamente de qué pie cojeas.

– Esto es la verdadera tortura, ¿no? -intervino Aeron claramente aburrido.

– No -dijo Karlee dando un par de pasos hacia delante y sacando una caja- Tu tortura empieza ahora.

Abrió la pequeña caja y sacó una planta de su interior. Quitó las hojas que tenía hasta quedarse con el fruto interior. Era de la largura de un dedo y de anchura igualmente similar. Cunado Aeron vio lo que era, comenzó a retorcerse en la silla y, por primera vez, mostró en su rostro verdadero miedo. Cameron frunció el ceño y preguntó qué era esa planta.

– Crece en arbustos en Breah V -explicó Karlee- Es un potente alucinógeno. Aunque sólo los más arriesgados o estúpidos lo usarían como droga.

– ¡¡Ey, ey!! ¡¡Vamos, chicos!! ¡¡Seamos razonables!! -Aeron dirigió una mirada suplicante a Cameron- ¡¡Ey, ey, Sir Hunky!! ¿Qué me estabas diciendo de esos cuchillos?

– ¿Es venenosa? -preguntó el Sargento ignorándole.

– Para los humanos, sí. Altamente venenosa. Pero el fruto voyrn tiene otros efectos en los breahnian. ¿No es así? -dijo al prisionero con una sonrisa maligna.

– ¡¡Esto es peor que la tortura!! ¿No se supone que eráis la voz de la razón?

– ¿Peor? -continuó la bióloga- Es totalmente indoloro y durante varias horas vas a estar en tu paraíso particular. Claro que… tienes que admitir el riesgo de los efectos secundarios. Para el que no lo sepa, la raíz de voyrn tiene un 85% de posibilidades de modificar el olor corporal de un breahnian de por vida. Uno bastante repugnante que mantiene alejado a cualquier persona con olfato.

– ¡¡Ey, ey!! ¡¡Vamos!!

– ¿Qué? ¿Miedo a la soledad?

– Los contaminados son exiliados a una de las lunas del planeta y no pueden volver a salir de ese lugar. Tú nunca me harías algo así, ¿verdad? Has entrado aquí defendiéndome y ahora sacas esto -Aeron había comenzado a llorar.

– En eso tiene razón -le dio el fruto a Cameron- Pero mi jefe no tiene tantos impedimentos.

Con el fruto voyrn en mano, Cameron se acercó al breahnian y le sujetó firmemente la cara. Aeron empezó a gimotear a la vez que luchaba contra sus ataduras. El Sargento comenzó a acercar el fruto a la boca del prisionero, el cual estaba hiperventilando.

– ¡Habla hora o empieza tu vida como ermitaño! ¡Tú decides!

– ¡¡Vale!! ¡¡Vale!! ¡¡JODER!! ¡¡Quita eso de mi cara!!

Cameron le soltó la cara, pero no alejó demasiado el fruto voyrn para que lo tuviese siempre presente.

– Muy bien. Empecemos por algo sencillo. ¿Quién eres? Y nada de hacerse el gracioso o el fruto este se me caerá sin querer dentro de tu boca.

– Soy Aeron Blöm. Miembro de La Mano de Nadzia.

– ¿La Mano de qué? -preguntó frunciendo el ceño.

– ¡¡La organización de contrabandistas!! ¡¡Oh, venga ya!! -dijo al ver que a nadie le sonaba el nombre- Llegamos a estar en la decimosexta posición en la lista de preocupaciones de planetas fronterizos de la NCP. Eso es mucho…

– El que no se consuela… ¿Qué hacíais en Asweon?

– La misión original era recuperar lo que encontrase el Team Scorpius para nuestro cliente. Y si no encontraban nada, hacernos con un amuleto que estaba en su posesión.

– ¿Quién era vuestro cliente?

– Nunca me lo dijeron -Cameron acercó el fruto a sus labios- ¡¡Lo juro!! ¡¡LO JURO!!

– Has dicho misión original. ¿Es que los términos de la misma cambiaron? -Aeron asintió- ¿Y bien?

– Yo no estaba cuando el cambio se produjo, pero al parecer la FCG se había enterado de la misión y ofreció más dinero a La Mano por lo mismo y abolieron el veto a la violencia del cliente original. Juro que no tenía ni idea de que iba a morir nadie. Jamás me hubiese ofrecido de lo contrario. Soy un ladrón, no un asesino.

– ¿Qué sabes del amuleto?

– ¡¡Que es un baratija muy hortera!! ¡¡Estoy diciendo la verdad!! ¡¡No sé nada!! Era el último mono en La Mano.

– Te creemos -intervino Karlee.

A Cameron casi se le había olvidado la presencia de la mayor parte de su tripulación en aquella sala. Odiaba admitirlo, pero no le gustaba nada la sonrisa de autosuficiencia y superioridad intelectual que había dibujado la bióloga en su rostro. Para terror del Sargento, Karlee le quitó el fruto voyrn y se lo metió a la boca.

– ¿¿Qué haces?? -gritó Cameron recordando que era muy venenoso para los humanos.

– ¡¡Estoy rodeado de locos!! -se quejó Aeron.

– ¡Relajaos! No era voyrn. Era una planta medicinal de Drazia que se parece mucho. ¡¡Te la he colado!! -dijo señalando al breahnian.

– ¿¿QUÉ??

A Karlee le sorprendió que el más enfadado fuese Cameron, que parecía echar humo por las orejas. El Sargento apretaba los puños y dientes con tal fuerza que iba a acabar teniendo problemas de circulación.

– ¿Te estabas marcando un farol? -Karlee asintió- ¡Me tendrías que haber avisado de tus planes antes de hacer nada! ¿¿No te das cuenta de que has minado mi autoridad delante de un prisionero??

– ¡No seas tan dramático! Lo que no iba a dejarte hacer era dañar a Aeron.

– ¡No le iba a hacer nada! Casi siempre consigo que hablen antes de verter la primera gota de sangre.

– ¡Esto es increíble! -ahora la indignada era Paige- ¿Te has enfadado con Karlee por algo que tú mismo estabas haciendo?

– ¡¡No es lo mismo!!

– Yo no veo diferencia, Sir Hunky -comentó Aeron.

– ¡¡Cállate!! -volvieron a pedir todos a la vez.

– La WCT se va a forrar con vosotros…

Cameron tomó aire y lo expulsó lentamente varias veces en un intento por calmarse. Vale, igual había reaccionado bastante mal a la jugada de Karlee. ¿Qué le molestaba realmente? ¿Que no se lo hubiese consultado antes o que hubiese conseguido lo que él no había podido? Se recordó que él mismo estaba a punto de hacerle habar cuando fue interrumpido sin permiso por la bióloga…

– Muy bien -dijo más relajado- Buen trabajo. Ahora podéis descansar y mañana nos reuniremos para tomar decisiones.

Una a una se fueron marchando de la sala de interrogatorios, dejando a Cameron a solas con el prisionero. Odiaba que Aeron no hubiese borrado esa sonrisita burlona a pesar de todo. A ver si tenía tan buen humor cuando viese la sección de celdas con la que contaba la Valkyrie. Se acercó a él, le desató y le agarró bien fuerte del brazo antes de alzarle a pulso de la silla para ponerle de pie.

– ¡WOW, Sir Hunky! Te gusta ponerte agresivo, ¿eh? -gruñó como si estuviese en celo- Pero ten piedad, que soy poca cosa para tanto hombre y hace tiempo que nadie llama a mi puerta. Si es que entiendes lo que quiero decir… -le dijo guiñándole un ojo.

– Recuerdo haberte dicho que te callases.

Pero Aeron no se calló y se pasó todo el camino lanzando indirectas sexuales que Cameron intentó ignorar lo mejor que pudo. Pero en su vida le había hablado nadie en esos términos y, para cuando llegó a las celdas, su rostro estaba tintado de un sofocante color escarlata. Abrió la celda más cercana y arrojó al breahnian en su interior.

– ¿No me quitas las electrobridas?

– ¡¡No!! -dijo cerrando la puerta de la celda.

– Bien pensado, Sir Hunky. Un poco de bondage siempre pone las cosas más interesantes…

Cameron se dio la vuelta y se alejó a la carrera de allí, pero eso no impidió que escuchase las carcajadas incontrolables de Aeron.

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Al día siguiente habían acordado reunirse para comentar tanto lo que había dicho Aeron como lo que había dicho Kyros en sus últimos segundos de vida. Cuando Cameron llegó al comedor, ya estaban todas esperándole. Lilian tenía aspecto de no haber dormido nada en absoluto y de haber llorado gran parte de la noche. Manoseaba entre sus manos el misterioso amuleto que había provocado tanta muerte en tan poco tiempo.

– Quiero hacer lo que me ha pedido Kyros -anunció la piloto nada más verle.

Casi daba la impresión de que le estaba pidiendo permiso, cuando todos sabían que su tiempo como líder del Team Perseus había llegado prácticamente a su final. Aún así, Cameron asintió. No sólo por contentarla, sino porque también consideraba que era lo que había que hacer.

– ¿Ese amuleto conduce a algún tipo de arma? -preguntó Hazari.

– ¿Qué mas podría ser, si no? -dijo Paige encogiéndose de hombros.

– No tiene ningún sentido -dijo Lilian- Kyros me pidió que usase el artefacto. Era pacifista.

– Igual sabía algo que nosotros desconocemos. Alguna amenaza que justificaba el uso de un arma de destrucción masiva -opinó Cameron.

– Sea lo que sea, sólo hay una manera de averiguarlo -la Cadete golpeó la mesa con el amuleto y le dio un empujón en dirección a Hazari- Hay algo inscrito en un idioma que desconozco.

La arqueóloga lo cogió tímidamente e inspecciono las pocas letras que tenía grabadas.

– No sé lo que pone -dijo definitivamente. Todos parecían decepcionados- ¡Esperad! No sé lo que pone, pero creo reconocer el idioma. Con tantas haches intercaladas debe ser alguno de los dialectos artificiales de los sheel.

Sacó su ordenador de bolsillo e hizo varias búsquedas en la UniRed. Tras casi veinte minutos, creyó encontrar el significado del grabado; aunque tampoco era que aclarase mucho.

– Dice algo así como “Luz de mis entrañas”.

– Supongo que no podía ser algo más simple -se quejó Karlee.

– Mira -Paige cogió el amuleto- Este chisme recuerda vagamente a un girasol. En cada “pétalo” hay una pieza más pequeña que, si no me equivoco, son receptores lumínicos.

– ¿Quieres decir que si encontramos esa “luz de sus entrañas” y exponemos el amuleto a la misma conseguiremos abrirlo? -preguntó Cameron.

– Es tan buena suposición como otra cualquiera. Lo que no sé es qué puede significar el dibujo que tiene al otro lado.

– Es una especie de bola achatada -dijo Karlee- Me resulta familiar, pero ahora mismo no caigo.

Cameron estaba muy sorprendido. En media hora habían descifrado gran parte del misterio del amuleto y empezó a entender el valor que tenían aquellas personas en su equipo. El General Yale le había dicho que existían dos tipos de equipos en el Proyecto Nebula: militar y científicos. El Sargento se había pasado toda la noche solicitando perfiles del resto de los grupos y había descubierto que en verdad sólo existían dos equipos científicos: Scorpius y Perseus. ¿Era una casualidad? Imposible.

– ¿Crees que Kyros había planeado todo esto? -preguntó a Lilian. Ésta se puso a la defensiva.

– ¿Su propia muerte? -preguntó llena de veneno.

– No me refería a eso. Siento que mi pobre elección de palabras te haya confundido. Me refiero a que tenía planeado que recogiésemos el testigo.

– ¿A que lo recogiese Lilian o todos nosotros? -peguntó Hazari.

– Si os dais cuenta, cada miembro de Scorpius recomendó un miembro de Perseus. Kyros a Lilian, Kakmalem a Hazari, Contessa a Karlee y Xhalen-Dros a Paige. ¿O me estoy equivocando?

Era una suposición de Cameron. Algo que se le había ocurrido aquella noche mientras meditaba sobre el asunto. Su tripulación se miraron entre ellas y asintieron. En la sala se alzaron varias exclamaciones de sorpresa. Al parecer era un tema del que no habían hablado entre ellas.

– Pero eso quiere decir que sólo nos podemos fiar de nosotras. Nadie de Scorpius recomendaría jamás a un mehrano -dijo Karlee.

– Ya, pero si lo pensáis bien, soy el candidato perfecto. Nadie de la FCG, de la NCP o de algún planeta no alineado quiere saber algo de Mehra. No tengo ninguna lealtad hacia nadie. No cabe la posibilidad de que sea un espía. Kyros pidió al General Yale que como líder de Perseus contratase a alguien con el menor número posible de conexiones con la NCP. El General encontró a una persona con ninguna.

– Tiene sentido -dijo Karlee para sorpresa de Cameron. Las demás asintieron.

– Haré la misma petición al General en su búsqueda de mi reemplazo.

– En cuanto a eso… -Lilian miró a todas.

Su tripulación se quedó mirando un buen rato entre ellas, como si se estuviesen comunicando telepáticamente. De lo que no se dio cuenta Cameron era que llevaban toda la reunión mensajeándose entre ellas con los comunicadores.

– Hemos decidido que un cambio de líder puede ser un problema -siguió Lilian- Kyros dijo que no nos fiásemos de nadie. Sólo de Perseus. Y nos guste o no, tú también eres parte de Perseus. Así que te permitiremos quedarte para que ejerzas como líder -a Cameron no se le escapó la elección de palabras- Eso no quiere decir que no vayamos a mantenerte bien vigilado.

Como dirían antiguamente “Por el interés te quiero Andrés”, pero no iba a ser él el que echase al fuego ese billete que le mantendría lejos de Mehra. Cameron tamborileó en la mesa con los dedos, dirigiendo la mirada a cada una de ellas por turnos.

– Lo haré si me respondéis sinceramente a una pregunta -carraspeó cuando asintieron- ¿Realmente creéis haber estado preparadas para lo que ha ocurrido en Asweon?

Volvieron a mirarse entre ellas. Esperaba que sacaran la actitud desafiante que las caracterizaba, pero parecía que la iban a dejar a un lado por una ocasión.

– Reconozco que en el simulador todo era más fácil -era lo mejor que iba a conseguir de Lilian.

– Y yo estuve aterrada todo el tiempo -dijo Karlee mirándose las manos.

– Paige y yo celebramos el no haber tenido que bajar. Parecía peligroso.

– Pues tengo una mala noticia para vosotras -Cameron recuperó el amuleto- Ésto sólo va a atraer problemas a nuestra puerta. Tenéis que esperar situaciones así o peores de ahora en adelante.

– ¡Pero tenemos que hacerlo! -insistió Lilian.

– Acepto el papel de líder del Team Perseus si me dejáis actuar como tal en ese asunto.

– ¿A qué te refieres? -preguntó tentativamente Paige.

– A que vais a tener que recibir entrenamiento en diversas áreas, para empezar. Si queremos tener éxito, el equipo debe estar bien engrasado. Lo que vi ayer en Asweon… Nos queda mucho camino por recorrer.

– ¡Aceptamos! -dijo Lilian.

– Cada una tiene que decidir por sí misma. Quiero desentrañar el misterio del amuleto tanto como vosotras, pero también quiero que estemos todos vivos para contarlo. Si me aceptáis como instructor, avisadas quedáis de que os voy a exprimir al máximo.

Hubo más intercambio de miradas y, por un momento, Cameron creía que había presionado demasiado el asunto y le iban a dar una patada de vuelta a Mehra. Pero, finalmente, una a una dieron su aprobación a las condiciones del Sargento.

Una nueva etapa comenzaba para el Team Perseus. Una en la que iban a tener que cambiar muchas cosas si querían tener éxito en la búsqueda del tesoro que tenían por delante.

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